René Houseman, uno de los más grandes íconos de Huracán, es recordado por su habilidad inigualable y su carisma dentro y fuera del campo. Desde su debut en la década de los 70, Houseman se convirtió rápidamente en una figura central para El Globo, combinando técnica y velocidad con un estilo de juego que deslumbró a los aficionados.
La primera vez que Houseman vistió la camiseta de Huracán fue en 1970. Su trayectoria se consolidó durante la campaña de 1973, cuando su desempeño en la liga ayudó al equipo a alcanzar el título de campeón. Como parte del mítico plantel que conquistó el fútbol argentino, sus regateos y asistencias marcaron episodios inolvidables en la historia del club.
La rivalidad con San Lorenzo, el clásico que mantiene en vilo a la afición, tuvo su auge gracias a las actuaciones de Houseman. ¿Quién puede olvidar su gol en el clásico de 1973 que selló una victoria memorable para Huracán? La pasión y la entrega de este jugador son y siempre serán recordadas por los hinchas.
Hoy, después de tantos años, el legado de René Houseman vive fresco en la memoria de los seguidores de Huracán. Siguiendo su ejemplo, los jugadores actuales llevan el emblema con orgullo, intentando replicar su magia en el césped.
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