René Houseman dejó una marca indeleble en Huracán y en el fútbol argentino. Nacido en 1953, su talento no tardó en ser reconocido. A lo largo de su carrera, Houseman mostró un estilo de juego único con un increíble dominio de balón. Su velocidad y habilidades en el campo fueron cruciales en su éxito con el club.

Durante su tiempo en Huracán, se convirtió en un ídolo para los aficionados. Houseman ayudó a llevar al club a logros significativos, incluyendo el campeonato de 1973. Su récord de goles y asistencia dejó una huella que perdura hasta hoy. Además, logró combinar su calidad técnica con un espíritu combativo que lo convirtió en un líder en el campo.

Los aficionados aún recuerdan sus momentos más memorables, cada regate y pase. En una reciente entrevista, un excompañero de equipo mencionó: "Jugar con Houseman era una experiencia única. Siempre buscaba hacer la diferencia." Su legado no solo se ve en los títulos, sino también en la pasión que influyó en generaciones de jugadores.

Hoy, en cada partido, su nombre resuena en el Estadio Tomás Adolfo Ducó, evocando recuerdos de una era dorada. Houseman es recordado no solo como un jugador excepcional, sino como una parte fundamental de la historia de Huracán. Si bien los tiempos han cambiado, el espíritu de El Globo sigue vivo gracias a iconos como él.