René Houseman, una de las figuras más emblemáticas de Huracán, dejó una huella imborrable en la historia del club. Nacido en Buenos Aires, Houseman se destacó por su increíble velocidad y técnica en el campo. Durante su etapa con el Globo en los años 70, se consolidó como un ícono no solo en el club, sino en el fútbol argentino en general.

Su estilo de juego audaz y su capacidad para anotar goles espectaculares lo convirtieron en un favorito entre los hinchas. A lo largo de su carrera, Houseman también fue reconocido por su impacto en la selección argentina, aportando su gran talento en los momentos clave. Su legado en la victoria de la Copa del Mundo de 1978 sigue resonando entre los aficionados de Huracán.

A pesar de su retiro, la influencia de Houseman se siente aún en cada rincón del Tomás Adolfo Ducó. Nuevas generaciones de futbolistas en Huracán miran hacia él como un modelo a seguir. Su número 7 ha sido inmortalizado, y su espíritu competitivo inspira a los jóvenes talentos que sueñan con representar al club.

En la actualidad, cada vez que se juega un clásico contra San Lorenzo, el recuerdo y la historia de René Houseman se mencionan. Para muchos, él simboliza el orgullo de ser parte de Huracán. Cada vez que un nuevo jugador pasa por las filas del club, la historia de Houseman se cuenta como un faro de esperanza y sueños.